Resumen y análisis de la coyuntura Amazónica en el diálogo de la Asamblea Mundial por la Amazonía
Por: Luis Arnaldo.
Estamos frente a una ofensiva neocolonial de los Estados Unidos sobre América como un todo. Esta ofensiva tiene dos objetivos.
Uno, la dominación política, la servidumbre política de todos los gobiernos al gobierno norteamericano, a Washington. Otro, adueñarse, a la manera clásica de la piratería, de nuestros recursos naturales. Esto ha sobrepasado todos los límites.
Veamos Venezuela. Una intervención armada, se secuestra el presidente y se impone un gobierno que tiene características de un protectorado colonial. Se abre la explotación petrolera y minera a las empresas gringas, y se cede a los Estados Unidos en el manejo de la venta de los commodities.
Hay también un otro hecho. Todos los presidentes de derecha que están ganando en las elecciones, todos tienen el mismo perfil. Un perfil de extrema derecha, un perfil contra los derechos humanos, un perfil de prejuicio contra las mujeres, contra las cuestiones de género. Milei, Bukele, Novoa y Espriella tienen los mismos perfiles. No son una derecha clásica, antigua, conservadora. Son agentes furiosos de una extrema derecha al servicio del imperialismo gringo.
Ellos no ocultan sus intenciones. Están hablando claramente de derrumbar Cuba. Trump ha dicho eso. Es muy grave que los gobiernos progresistas sean cada vez menos. El gobierno de Lula trata de responder de manera contradictoria. Por ejemplo, se opuso a que Venezuela entrara a los BRICS en un momento en que eso podría haber cerrado un flanco al ataque imperialista. Ahora Lula apoya a Rodrigo Paz en Bolivia, buscando siempre una mejor manera de negociar con Trump. Hace tímidas iniciativas con relación a Claudia Sheinbaum, que es algo decisiva para América.
Hoy, los gobiernos progresistas de México y Brasil tienen que tener una acción común, porque son los dos países más grandes, más importantes económicamente, en términos de territorio y población. Estos gobiernos deberían hacer una declaración, una acción conjunta que sirva como una barrera; como decir, “el señor Trump avanzó hasta aquí”, pero no lo dejaremos avanzar hacia Cuba. La política de vamos a cuidar de nuestro pequeño interés en primer lugar, está llevando a que seamos comidos por los costados.
Los movimientos sociales tampoco identifican de una manera clara que hay un enemigo que está manejando, actuando y nos está rodeando a todos. La palabra imperialismo ha desaparecido de nuestro vocabulario.
Nadie ama a Lula, pero nadie quiere volver a Bolsonaro. Los campesinos y los quilombolas han sufrido mucho con Bolsonaro. Lula está tranquilo porque sabe que van a tener que votar por él. Nadie cree en el bolsonarismo que se pone de rodillas frente a Trump, saluda la bandera norteamericana, solicita una intervención militar. La extrema derecha está disputando, está luchando, tiene fuerza electoral, diciendo todo tipo de tonterías. Existe una estrategia imperial que quiere transformarnos otra vez en patios traseros de los Estados Unidos porque necesitan de esto para su batalla contra China. Tiene que tener el control. Un control político, un control militar, un control económico.
